Axi (Buenos Aires, 25 de octubre de 2026).- La combinación de una menor producción interna y caídas en la calidad del cereal elevará la dependencia de Brasil del mercado exterior, con proyecciones de importación que alcanzarían los 10 millones de toneladas de trigo, según publicó Bichos de Campo.
Estimaciones del sector molinero
Durante el congreso de Abitrigo realizado en Río de Janeiro, Tito Marquetti Martinho, director de Originación y Comercialización de Trigo en Bunge Alimentos, estimó que Brasil podría importar entre 9,5 y 10 millones de toneladas de trigo el próximo año. El ejecutivo advirtió que la menor producción y la inferior calidad del cereal presionarán la capacidad portuaria brasileña.
Proyecciones de oferta y demanda
Por su parte, el consultor Elcio Bento proyectó una producción brasileña de apenas 5,12 millones de toneladas, volumen que alcanzará para cubrir cerca del 36% del consumo local. Para equilibrar la oferta y la demanda, Bento estimó importaciones por 9,65 millones de toneladas. Ante el bloqueo en el mar Negro y los altos valores en Estados Unidos y Canadá, la Argentina se perfila como proveedor natural.
Déficit de calidad en los estados productores
La disponibilidad de trigo de alta calidad preocupa a la industria. En San Pablo se prevén entre 70.000 y 80.000 toneladas de trigo tipo 1 para panificación. En Paraná, con el 70% cosechado, el volumen tipo 1 se ubicó entre 500.000 y 600.000 toneladas, por lo que deberá importar 1,85 millones de toneladas. En Río Grande del Sur la cosecha recién se inicia.
Frente a precios internos alineados con la paridad de importación, la logística y la capacidad de procesar cereales heterogéneos definirán la competitividad. De acuerdo con el análisis presentado, la infraestructura favorecerá a las plantas preparadas para recibir grano importado, mientras que la molienda de trigo local exigirá mayor eficiencia operativa en los molinos.




