Axi (Buenos Aires, 24 de octubre de 2026).- El ingeniero agrónomo Nicolás Gruz, vinculado a Laboratorio San Pablo, afirmó que el uso de productos biológicos en la agricultura no es una moda y recordó que ya los romanos trasladaban tierra entre lotes para inocular cultivos. Lo dijo en una entrevista con Bichos de Campo, publicada el 23 de octubre de 2026.
Una práctica con siglos de historia
Según Gruz, los romanos movían tierra desde lotes donde se cultivaban leguminosas hacia otros donde esas plantas no prosperaban, logrando incorporar microorganismos beneficiosos sin conocer aún el mecanismo. “Lo que estaban haciendo en realidad era mover rizobios de un lote que había a otro que no y lograban una inoculación”, explicó el agrónomo a Bichos de Campo. Además, señaló que la microbiología agrícola moderna se estudia hace por lo menos 120 años.
De la huerta al paquete tecnológico
Laboratorio San Pablo, con sede en Tucumán, comenzó hace casi 30 años a desarrollar productos biológicos para la agricultura, cuando estos insumos eran vistos como algo amateur, según recordó Gruz. La empresa inició su recorrido comercial con la inoculación de soja, práctica que luego se incorporó masivamente al paquete tecnológico del cultivo. Hoy cuenta con un portfolio de más de 70 productos.
El límite de los biológicos: complemento, no reemplazo
Gruz aclaró que los biológicos no sustituyen la fertilización de base. “Este tipo de tecnologías no son un reemplazo de la fertilización de base, pero sí son un complemento”, afirmó. Su aporte pasa por mejorar la eficiencia metabólica de la planta y favorecer la formación de pelos radiculares, la absorción de nutrientes y una mayor exploración del suelo. La suba internacional de fertilizantes, especialmente tras los conflictos en la región del Mar Negro, aceleró la búsqueda de estas herramientas.
La degradación de los suelos, el motor del cambio
El agrónomo sostuvo que la creciente adopción de biológicos responde a la degradación de los suelos. Mencionó que lotes del corazón de la región pampeana que tenían entre 30 y 40 partes por millón de fósforo hoy presentan valores de 11 o 14 partes por millón. “Eso es degradación”, afirmó, y habló de “suelos decapitados” en zonas como Pergamino, Rojas y Ramallo. Por eso consideró que no se trata de una moda comercial.
Manejo integrado, la solución de fondo
Gruz aclaró que un microorganismo no resuelve por sí solo décadas de deterioro agrícola. “No son la única solución. La solución está en el manejo integrado de todas las herramientas”, explicó. Entre ellas mencionó las rotaciones, los cultivos de servicio, la incorporación de materia orgánica, la fertilización y los bioinsumos. Como ejemplo citó al género Trichoderma, usado para control biológico de enfermedades y también en procesos vinculados con la disponibilidad de nutrientes.




