Antecedentes y descubrimiento del yacimiento
Axi (Buenos Aires, 5 de septiembre de 2026).- El gobierno argentino aumentará la presión sobre las petroleras extranjeras que buscan explotar hidrocarburos en las Islas Malvinas. El foco está en el proyecto offshore Sea Lion, a 220 kilómetros del archipiélago.
La exploración comenzó en 2005, cuando la británica Rockhopper Exploration obtuvo las licencias de los bloques PL032 y PL033. El primer descubrimiento se produjo el 6 de mayo de 2010, y elevó las reservas estimadas de 170 a 242 millones de barriles.
Socios y cambio de operador
Rockhopper operó sola hasta 2012, cuando Premier Oil adquirió el 60% del yacimiento. En 2021, Premier se fusionó con Chrysaor para crear Harbour Energy, que decidió salir del proyecto por no ajustarse a su estrategia.
En 2022, la israelí Navitas Petroleum, fundada por Gideon Tadmor, ingresó como operadora con el 65% de participación. Tadmor tiene experiencia en el desarrollo de gas offshore en Israel, incluidos los campos Tamar y Leviathan.
Decisión final de inversión y financiación
En diciembre de 2025, Rockhopper y Navitas tomaron la decisión final de inversión (FID) para la Fase 1 del proyecto. El cierre financiero se completó el 22 de diciembre, con una financiación total de US$ 2.100 millones.
El esquema incluye US$ 1.000 millones de deuda bancaria y el resto mediante capital de riesgo y flujo de caja futuro. El gobierno de las Malvinas aprobó el programa de desarrollo, que otorga una licencia de explotación por 35 años.
Producción y reservas previstas
La Fase 1 proyecta una producción inicial de 55 mil barriles diarios para el primer trimestre de 2028. Podría aumentar a 150 mil barriles en 2030 y más de 200 mil en 2032, sujeto a nuevas inversiones.
Las reservas totales ascienden a 408,2 millones de barriles (probadas, probables y posibles), según la consultora NSAI. Ese volumen es significativo, aunque representa menos del 1,5% de los recursos de Vaca Muerta.
Riesgos y reacción argentina
El punto de equilibrio del proyecto está por debajo de US$ 24 por barril, pero los altos costos fijos en una zona remota lo hacen vulnerable a los vaivenes del precio del crudo. Además, Argentina podría usar argumentos legales o bloqueos navales para dificultar la operación.
Las empresas informaron a los mercados que las sanciones anunciadas por el presidente Javier Milei no alterarán el desarrollo ni los plazos previstos. No obstante, la presión diplomática y logística podría incrementar los costos del proyecto.




