Axi (Buenos Aires, 5 de septiembre de 2026).- El proyecto petrolero Sea Lion, impulsado por la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration en aguas del norte de las Islas Malvinas, podría generar un impacto económico acumulado superior a u$s10.900 millones durante aproximadamente tres décadas, según un estudio encargado por la propia Navitas. El informe adquiere relevancia tras el anuncio de nuevas sanciones del presidente Javier Milei contra empresas que operen en el archipiélago sin autorización argentina.
Proyecciones de impacto sobre el PBI isleño
El Economic Impact Assessment of the Sea Lion Northern Development Area Phase 1 and 2 Project, elaborado por la consultora Hatch en abril de 2025, toma como referencia un PBI de las islas de u$s379 millones en 2023. Sobre esa base, calcula que las fases 1 y 2 de Sea Lion producirían un incremento acumulado de u$s10.942 millones, con un promedio de u$s342 millones adicionales por año.
En el pico de producción, el impacto anual podría alcanzar u$s1.090 millones, equivalente a 290% del PBI de referencia. Sin embargo, el propio informe advierte que parte de las ganancias sería repatriada por las petroleras a sus países de origen, y que trabajadores extranjeros también enviarían ingresos fuera del territorio.
Ingresos fiscales para la administración isleña
Hatch estima que impuestos y regalías de Sea Lion aportarían u$s4.869 millones acumulados a la administración de las islas, con un promedio de u$s147 millones por año. Más de la mitad provendría del impuesto corporativo, con alícuotas del 21% al 26%, y el resto de regalías del 9% sobre la producción.
Las autoridades isleñas proyectan crear en 2029 un Fondo Soberano de Riqueza para administrar esos ingresos desde 2030. La cifra contrasta con los ingresos totales de la administración en 2023/2024, que fueron de u$s162 millones, mostrando la magnitud del cambio fiscal.
Empleo y presión demográfica
El proyecto generaría hasta 280 empleos equivalentes a tiempo completo en 2027, reduciéndose a unos 170 durante la producción estable. Dado que el censo de 2021 registró solo 1.881 personas empleadas entre 15 y 64 años, una parte considerable de los puestos requeriría trabajadores extranjeros.
La necesidad de mano de obra implicaría un promedio de 160 trabajadores migrantes por año, con un pico de 250 nuevos habitantes hacia 2032-2033. El aumento permanente de población se estabilizaría en 170-180 personas, equivalente al 5% o 6% de la población de referencia.
Vivienda e infraestructura: cuellos de botella
El informe advierte que el mercado inmobiliario local es ajustado. Navitas prevé construir 20 viviendas, pero para la segunda fase (hacia 2033) se necesitarían hasta 84 viviendas adicionales. El ritmo histórico de construcción no sería suficiente para absorber la demanda.
También se requerirían inversiones en infraestructura pública y alojamiento temporal. El estudio incluye categorías como empleos de “infrastructure accelerator” y “super multiplier jobs” para medir estos efectos, que afectarían educación, regulación y servicios públicos.
Un proyecto con cronograma hasta 2057
El escenario de Hatch contempla el inicio de producción en 2028, con una segunda campaña de perforación después de 2033 y declinación gradual hasta 2057. Navitas y Rockhopper tomaron la decisión final de inversión en diciembre de 2025. El informe estima 791 millones de barriles de recursos recuperables.
Las proyecciones dependen de variables como el precio del petróleo, costos y tipo de cambio, y Hatch aclara que parte de la información de Navitas no fue verificada de forma independiente. Aun así, las cifras dimensionan el conflicto: un proyecto que transformaría la economía isleña mientras el Gobierno argentino busca frenarlo con sanciones y reformas legales.




