Red troncal al límite
Oleoductos del Valle (Oldelval) opera sus cañerías a capacidad máxima, lo que se convirtió en la principal restricción para el desarrollo del sector. La falta de espacio en los ductos obligó a las compañías a buscar alternativas inmediatas que mantengan el flujo de los pozos de alta productividad.
La situación se agravó por el ritmo de perforación y fractura en Vaca Muerta, que superó las proyecciones iniciales. El cuello de botella, que antes se manifestaba solo en los puertos, ahora aparece en el tramo intermedio del sistema de evacuación.
Inyección de polímeros para ganar caudal
Una de las soluciones más extendidas es la inyección de agentes reductores de fricción (DRA) en las cañerías. Estos polímeros especiales permiten ganar entre un 10% y un 15% de flujo adicional de forma provisoria, sin necesidad de construir nueva infraestructura.
La técnica, conocida en la industria, se aplica en oleoductos de otros países pero su uso intensivo en Argentina es reciente. Su efectividad depende de la composición del crudo y de las condiciones de presión y temperatura de cada tramo.
Obras de contingencia por más de u$s 25 millones
Las empresas también apelan a obras relámpago para ampliar la capacidad de bombeo y compresión en puntos críticos. Inversiones por más de u$s 25 millones se destinaron a estaciones que permiten aliviar la presión y evitar el desborde, lo que se conoce como shut-in, en pozos de alta productividad.
Estas intervenciones son de carácter provisorio y buscan ganar tiempo hasta que se habiliten los grandes proyectos de ampliación. El objetivo es sostener la curva de crecimiento sin truncar la inversión en los yacimientos.
El desafío de sostener el ritmo
El sector reconoce que las soluciones de ingeniería tienen un límite. El uso de DRA y las obras de contingencia alivian la restricción pero no la eliminan. La expansión definitiva del sistema de transporte requiere obras de mayor envergadura, cuyos plazos se extienden más allá de este año.
Mientras tanto, las operadoras coordinan turnos de bombeo y priorizan los pozos más productivos. La incertidumbre sobre la disponibilidad de capacidad podría moderar el ritmo de actividad en los próximos meses, si no se concretan nuevas inversiones en el sistema troncal.




