Axi (Buenos Aires, 31 de julio de 2026).- El reactor RA-10, ubicado en Ezeiza, registró avances clave en sus ensayos preoperacionales tras la carga de 6 toneladas de agua pesada grado reactor en su tanque reflector. En paralelo, el Gobierno oficializó una reestructuración de la CNEA que reduce un 58% las estructuras de conducción.
Carga de agua pesada y ensayos preoperacionales
La carga de agua pesada grado reactor es un hito en la puesta en marcha del RA-10, ya que permite iniciar las pruebas de los sistemas de reflexión y moderación. Este reactor no solo cubrirá la demanda local de radioisótopos médicos, sino que también posibilitará la producción de silicio dopado para la industria de microelectrónica y potencia.
Los ensayos preoperacionales incluyen pruebas de estanqueidad, calibración de instrumentos y verificación de los sistemas de seguridad. Según fuentes del proyecto, el cronograma continúa en tiempo y forma para la puesta en operación comercial, prevista para los próximos meses [dato pendiente].
Reestructuración de la CNEA y prioridades presupuestarias
La norma oficializada esta semana ajusta la estructura orgánica de la Comisión Nacional de Energía Atómica, reduciendo las gerencias de área de 11 a 7. Este recorte del 58% en las estructuras de conducción busca focalizar los recursos presupuestarios en proyectos estratégicos: la terminación del RA-10 y la revisión técnica del diseño del prototipo CAREM-25.
La reestructuración implica una reorganización de funciones y una asignación más eficiente del personal técnico. Desde el organismo señalaron que no se afectarán las actividades de investigación y desarrollo en curso, aunque se priorizará la finalización de las obras del RA-10 [dato pendiente].
Impacto en la producción de radioisótopos y la industria
El RA-10, una vez en funcionamiento, cubrirá el déficit local de radioisótopos médicos como el molibdeno-99, utilizado en diagnóstico por imágenes. Además, la producción de silicio dopado abrirá oportunidades para la industria electrónica nacional, reduciendo importaciones y fomentando el desarrollo tecnológico local.
La revisión del CAREM-25, por su parte, es un paso clave para avanzar hacia la construcción del prototipo de reactor de potencia de diseño argentino. La CNEA deberá presentar un informe técnico con las modificaciones necesarias para garantizar la seguridad y viabilidad del proyecto.




