Sin embargo, a pesar de este logro, el informe también señala que en las firmas contratistas, que suelen subcontratar servicios, la representación femenina ha caído al 12,9%. Esto evidencia una notable disparidad de género dentro de la industria, sugiriendo que las mejoras en la participación femenina no se distribuyen equitativamente a lo largo de toda la cadena de valor del sector.
La minería, tradicionalmente dominada por hombres, ha comenzado a hacer esfuerzos significativos para promover la inclusión y diversidad. El incremento en la participación femenina es visto como un paso positivo hacia una mayor equidad dentro de la industria, aunque los datos sobre las empresas contratistas reflejan retos persistentes.
La heterogeneidad en la participación de mujeres entre las empresas mandantes y contratistas plantea la necesidad de políticas más efectivas por parte del sector. Es fundamental que las iniciativas de inclusión no solo se apliquen a las empresas más grandes, sino que también haya un enfoque en las firmas contratistas, donde las desigualdades son más evidentes.
A medida que la industria minera avanza hacia estándares más inclusivos, la situación actual impulsa un debate más amplio sobre la equidad de género en el sector. A los desafíos existentes se suman expectativas de futuro que demandan la adopción de enfoques más integrales y sostenibles en la contratación de personal en todos los niveles.




