Axi (Buenos Aires, 14 de septiembre de 2026).- Glencore presentó el Informe de Impacto Ambiental para el desarrollo cuprífero MARA, en Catamarca, que integra el yacimiento Agua Rica con la infraestructura de Alumbrera.
El proyecto contempla una inversión estimada en US$4.500 millones y una producción promedio superior a las 200.000 toneladas anuales de cobre en concentrado durante sus primeros diez años, según informó la compañía.
Producción y empleo
MARA representa una de las principales apuestas de Glencore para ampliar la producción de cobre en Argentina. El desarrollo también contempla la obtención de molibdeno, oro y plata, y podría generar más de 2.000 puestos de trabajo durante la etapa de construcción.
Uno de los principales atributos del proyecto es que no parte desde cero en materia de infraestructura. Agua Rica aportará el depósito minero ubicado en las cercanías de Andalgalá, mientras que el procesamiento utilizará instalaciones vinculadas con Alumbrera, operación que estuvo activa durante dos décadas y dejó de producir en 2018.
La estrategia de la compañía contempla aprovechar parte de esa infraestructura existente, entre ella caminos, líneas eléctricas y la planta concentradora, para reducir las obras necesarias en la puesta en marcha del nuevo desarrollo.
Una estrategia en tres etapas
La presentación ambiental de MARA se inscribe en un plan más amplio de Glencore para recuperar el protagonismo de Argentina en la producción de cobre. El primer paso será la reactivación de Alumbrera, cuyo regreso a la producción está previsto para el segundo semestre de 2027.
La compañía espera que esa etapa permita recuperar capacidad operativa, incorporar trabajadores y formar personal que luego pueda participar del desarrollo de MARA. El segundo eslabón de la estrategia será precisamente Agua Rica-MARA, mientras que el tercero será El Pachón, en San Juan, otro proyecto de cobre de gran escala para el cual Glencore solicitó el ingreso al RIGI, con una inversión proyectada de US$9.500 millones.
Martín Pérez de Solay, CEO de Glencore Argentina, explicó a la prensa que esta secuencia busca acortar los tiempos entre los anuncios de inversión y la generación efectiva de actividad y empleo. "Los proyectos mineros necesitan años para completar estudios, permisos, ingeniería y financiamiento, mientras las provincias y las comunidades esperan que los anuncios se traduzcan rápidamente en actividad y puestos de trabajo", señaló.
El RIGI y la competencia regional
Para Glencore, el RIGI constituye además una herramienta para mejorar las condiciones de competitividad de los proyectos argentinos frente a productores consolidados como Chile y Perú. Pérez de Solay sostuvo que el régimen permitió "emparejar la cancha" frente a esos países, después de años en los que la minería argentina enfrentó mayores cargas fiscales, restricciones para el giro de dividendos y dificultades para garantizar la estabilidad de los beneficios previstos en la legislación minera.
En el caso de MARA, la empresa presentó su solicitud de adhesión al RIGI en agosto de 2025. Su resolución se suma ahora a las definiciones pendientes antes de avanzar hacia una decisión final.
Infraestructura y próximos pasos
La escala de MARA también vuelve central el desarrollo de infraestructura. Para Glencore, las empresas mineras pueden comprometer demanda y garantizar contratos de utilización de largo plazo, pero no necesariamente deben asumir el financiamiento de grandes obras.
La compañía plantea que líneas eléctricas, rutas, ferrocarriles y puertos deberían ser desarrollados por empresas especializadas, con acceso a financiamiento de menor costo y respaldados por compromisos de uso de las compañías mineras. Por el momento, MARA no tiene fecha anunciada para el comienzo de su construcción ni para el inicio de la producción, y la evaluación del impacto ambiental presentado ante las autoridades catamarqueñas será uno de los próximos pasos para determinar cuándo el proyecto podrá ingresar en su etapa de ejecución.




