Axi (Buenos Aires, 30 de julio de 2026).- La directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, respaldó la política de equilibrio fiscal del presidente Javier Milei. No obstante, la funcionaria transmitió sus inquietudes sobre el tipo de cambio y el nivel de informalidad en la economía real.
El respaldo al equilibrio fiscal de la gestión
La máxima autoridad del organismo financiero multilateral manifestó una marcada confianza respecto de la determinación del mandatario argentino para sostener las cuentas públicas ordenadas. Para el Fondo Monetario Internacional, el mantenimiento de la disciplina fiscal representa un pilar indispensable en el programa económico vigente, un aspecto que Kristalina Georgieva ponderó positivamente durante sus últimas declaraciones sobre el rumbo del país.
El aval de la directiva refuerza la posición del gobierno de Javier Milei ante los mercados internacionales, en un contexto donde el control del gasto público es monitoreado de cerca por los acreedores de la deuda soberana. Esta sintonía técnica sobre el frente fiscal busca consolidar la estabilidad macroeconómica en el mediano plazo.
Las dudas técnicas sobre el esquema cambiario
A pesar del fuerte respaldo político a las metas fiscales, la conducción del Fondo Monetario Internacional focalizó su atención en la evolución del mercado de divisas. La economista búlgara indagó específicamente sobre las proyecciones y la sostenibilidad del tipo de cambio actual, una variable crítica para los sectores productivos y exportadores de Argentina.
El análisis de la cotización de la divisa extranjera resulta clave para los sectores de la economía real que reporta este medio, como el agro y la energía. El interés del organismo radica en asegurar que la política cambiaria sea consistente con la acumulación de reservas internacionales y no genere distorsiones que afecten la competitividad del comercio exterior.
La preocupación por la informalidad laboral
Por otro lado, la titular de la entidad financiera internacional expresó su honda preocupación ante los elevados índices de informalidad laboral que persisten en la estructura productiva local. Este fenómeno limita la base de recaudación impositiva y condiciona los beneficios de las reformas planteadas por la actual administración nacional para dinamizar el mercado de trabajo.




