Axi (Buenos Aires, 30 de agosto de 2026).- El gobierno de Estados Unidos advirtió que la inestabilidad de la moneda de Japón podría impactar en el sistema financiero global. El secretario del Tesoro defendió la intervención cambiaria conjunta realizada a fines de julio.
El impacto en las tasas de interés
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, explicó que una depreciación desordenada del yen podría obligar a los inversores de Japón a desprenderse de sus activos en el exterior. Al ser ese país uno de los principales tenedores de bonos públicos norteamericanos, una venta masiva y forzada elevaría los rendimientos de estos títulos de deuda. Como consecuencia directa, este movimiento encarecería el acceso al crédito para las empresas y los hogares estadounidenses.
La explicación de Scott Bessent constó en una carta enviada a la senadora demócrata Elizabeth Warren, cuyo contenido difundió la agencia Bloomberg. La legisladora había cuestionado la utilización de recursos públicos a través del Fondo de Estabilización Cambiaria para sostener a la divisa nipona. El funcionario defendió la legalidad del procedimiento y aseguró que la operación cambiaria se realizó bajo las facultades de la entidad para evitar una crisis financiera de escala internacional.
La magnitud de la intervención cambiaria
La operación coordinada se ejecutó entre el 30 y 31 de julio, cuando el yen se desplomó a un mínimo histórico cercano a las 164 unidades por dólar. El Tesoro norteamericano adquirió yenes utilizando activos en moneda extranjera que ya integraban el fondo de estabilización. El funcionario descartó que la medida constituyera un préstamo presupuestario directo, aclarando que la administración japonesa no posee deudas con su par norteamericana tras este operativo extraordinario.
Aunque Washington no reveló oficialmente las cifras de su compra, anotaciones de Scott Bessent filtradas en una reunión de gabinete estimaron la adquisición de divisas entre 5.000 millones y 10.000 millones de dólares. Por su parte, el Ministerio de Finanzas japonés reportó el desembolso récord de 15,4 billones de yenes, equivalentes a 96.500 millones de dólares, en un esfuerzo masivo por frenar la devaluación de su moneda frente a la divisa estadounidense.
El regreso de la volatilidad cambiaria
Pese al volumen del rescate financiero, la recuperación inicial de la divisa japonesa hasta las 156 unidades por dólar se desvaneció rápidamente. En la última jornada, el yen perforó nuevamente la barrera de las 160 unidades por dólar, perdiendo la mitad de lo recuperado. Esta persistente debilidad responde a la brecha existente entre las tasas de interés de Japón y el resto de las economías del mundo desarrollado.
Esta depreciación encarece sustancialmente las importaciones de Japón, un país que adquiere en el exterior casi la totalidad de sus recursos. En particular, la nación asiática compra el 95% de sus suministros de energía en Medio Oriente, lo que potencia su vulnerabilidad económica ante la inestabilidad global. La intervención del Tesoro buscó mitigar esta debilidad estructural antes de que afectara de manera directa a la economía real global.




