Cierres que afectan a cinco plantas
La empresa, fundada a comienzos de los años 60, llegó a controlar más del 30% del mercado de carne avícola del país. Sin embargo, la crisis del sector derivó en una bola de nieve de deudas financieras que la llevaron al borde de la quiebra.
En mayo se confirmó el cierre definitivo de las plantas de Concepción del Uruguay, en Entre Ríos, y de Tristán Suárez. Ahora, la compañía sumó la paralización de las sedes de Pilar, Capitán Sarmiento y Esteban Echeverría, todas en territorio bonaerense.
Una crisis que golpea a 1.500 operarios
La ola de despidos masivos ya supera las 500 personas afectadas en forma directa. Además, cerca de 1.500 operarios quedaron en la incertidumbre por la suspensión total de actividades en sus puestos de trabajo.
La situación refleja la profundidad de la crisis que atraviesa el sector avícola, golpeado por costos crecientes y una demanda interna debilitada. La empresa no emitió un comunicado oficial detallando los motivos de la medida.
Deudas y embargos en la firma
Fuentes cercanas a la compañía indicaron que la acumulación de deudas con proveedores y entidades financieras complicó su operación. También se registraron embargos sobre activos, aunque no se precisaron montos.
El panorama es incierto para los trabajadores, que esperan definiciones sobre suspensiones y posibles indemnizaciones. La firma, en tanto, no informó si buscará reestructurar su deuda o si avanzará hacia una quiebra formal.
Impacto en la economía real
El cierre de estas plantas afecta no solo a los empleados directos, sino también a productores y proveedores locales que dependían de la actividad. La pérdida de cinco unidades productivas marca un golpe al entramado económico de las regiones donde operaba.
La historia de Granja Tres Arroyos, que supo ser líder del mercado, termina así en un escenario de retracción que el sector avícola no logra revertir.




