Innovación en el altiplano
El equipo de la Universidad de Jujuy trabajó en la combinación de leche de cabra, típica de la zona, con pitaya, una fruta tropical que crece en la región. El resultado fue un producto lácteo deshidratado que conserva sus propiedades y sabor, y que al rehidratarse mantiene la textura y el valor nutricional. Este avance podría beneficiar a zonas remotas donde el acceso a la refrigeración es limitado.
La investigación, publicada en una revista especializada, detalla que el proceso de secado por aspersión y la adición de extractos de pitaya actúan como conservantes naturales. Según los autores, esto permite extender la vida útil del yogurt sin necesidad de cadena de frío, un factor clave para su distribución en regiones cálidas o de difícil acceso.
Además, el uso de leche de cabra representa una oportunidad para los pequeños productores caprinos de Jujuy, que a menudo enfrentan dificultades para comercializar su producción fresca. Con este producto, se abre un nuevo canal de valor agregado, según explicaron los investigadores a medios locales.
Beneficios para la nutrición y la economía regional
El yogurt en polvo de cabra con pitaya no solo destaca por su larga vida útil, sino también por su perfil nutricional. La leche de cabra es rica en proteínas, calcio y ácidos grasos de fácil digestión, mientras que la pitaya aporta antioxidantes y vitamina C. Esta combinación podría ser una opción para programas de alimentación escolar o para situaciones de emergencia.
Desde la Universidad destacaron que el proyecto no solo tiene un fin científico, sino también un impacto social y económico. Al utilizar insumos locales, se promueve el desarrollo de la agricultura familiar y se genera una alternativa de ingreso para las comunidades que crían cabras y cultivan pitaya en la provincia.
Los investigadores ya realizaron pruebas de aceptación sensorial con consumidores, quienes valoraron positivamente el sabor y la textura del producto rehidratado. Los próximos pasos incluyen ajustes a escala piloto y la búsqueda de financiamiento para una futura producción comercial.
Desafíos para llegar al mercado
Si bien el desarrollo es prometedor, los científicos reconocen que aún quedan desafíos para su industrialización. Entre ellos, la estandarización del proceso de producción, la evaluación de costos y la obtención de registros sanitarios. La Universidad de Jujuy trabaja en convenios con empresas del sector lácteo y organismos de ciencia y técnica para avanzar en estas etapas.
Otro punto a considerar es la aceptación del mercado, ya que el yogurt en polvo no es un formato habitual en Argentina, aunque sí en otros países. Los investigadores confían en que las ventajas de conservación y transporte, sumadas a su origen natural, puedan conquistar a los consumidores locales.
El proyecto se enmarca en las líneas de investigación de la universidad sobre aprovechamiento de recursos regionales y desarrollo de alimentos funcionales. Con este logro, Jujuy se posiciona como un polo de innovación en el noroeste argentino, demostrando que la ciencia puede convertir ingredientes tradicionales en productos de alto valor agregado.




