Abandono y deudas impagas
La administración de Javier Milei paralizó las obras de todo tipo y dejó impagos los últimos certificados, lo que generó un gran perjuicio a las empresas constructoras. Esta obra no fue la excepción: quedó abandonada durante 32 meses, afectando el suministro de gas en la región.
La decisión es el fruto del reclamo persistente del Sindicato de Trabajadores de la Industria del Gas (Stigas), tanto a nivel regional, que conduce Ezequiel Serra, como de la Federación, en cabeza de Guillermo Mangone. Desde ese sector advierten que recién se están cumpliendo ahora las obligaciones contraídas con el contratista anterior.
Nueva etapa con la constructora Secco
La nueva etapa recaerá sobre la constructora Secco, especializada en energía e infraestructura, aunque no trascendió cómo se financiará. El plazo previsto es de seis meses de trabajo, en cuanto se completen las diligencias administrativas previas, de manera que la planta estará operativa el próximo invierno.
Otro de los pasos previstos es una auditoría técnica para determinar qué daño sufrió la obra a lo largo de estos más de 30 meses de abandono y qué costo tiene repararlo. Tanto este invierno como el anterior, el suministro de gas en Mar del Plata fue irregular e insuficiente.
El rol del sindicato
“Desde el primer día sostuvimos que la Planta Compresora de Las Armas tenía que terminarse. No tenía ningún sentido abandonar una obra con semejante nivel de avance y con la importancia estratégica que tiene para nuestra región”, expresó el secretario general de Stigas Costa Atlántica, Ezequiel Serra.
“Hoy existe una decisión concreta del Estado para que Camuzzi la finalice y eso representa un avance enorme después de tantos meses de reclamo”, agregó el dirigente. Además, señaló que “ahora comienza una etapa fundamental, que es resolver rápidamente las cuestiones técnicas y económicas para que esa decisión se transforme en trabajadores nuevamente dentro de la planta y en la obra avanzando hasta su finalización”.
“La Planta Compresora de Las Armas no constituye únicamente una obra vinculada al sector gasífero, sino una infraestructura estratégica para el desarrollo productivo y urbano de toda la región. Defender esta obra fue defender una inversión que ya hizo el Estado argentino, pero fundamentalmente fue defender el futuro energético de Mar del Plata y de toda la Costa Atlántica”, concluyó.



