Axi (Buenos Aires, 25 de agosto de 2026).- El desequilibrio de los créditos hipotecarios ajustados por UVA se profundizó. La brecha entre la deuda y los salarios de los trabajadores estables superó el 32% desde mediados de 2018.
La disparidad entre la indexación y los ingresos
Un crédito hipotecario de 3,9 millones de pesos tomado el 26 de junio de 2018 equivalía a 160.824,74 UVA, bajo un valor unitario de 24,25 pesos. Al 21 de agosto de 2026, con el indicador oficial cotizando a 2.086,45 pesos, el capital inicial medido en la unidad pactada ascendió a 335.552.778,77 pesos. Esta disparidad representa un incremento de 86,04 veces en el monto total de la deuda contraída por las familias deudoras.
La mecánica de actualización diseñada por el Banco Central de la República Argentina a través de las comunicaciones A 5945 y A 6069 en 2016 preveía un ajuste por el coeficiente de estabilización de referencia. No obstante, mientras la deuda se indexa por inflación, las cuotas se cancelan con ingresos familiares. Entre 2018 y 2026, la cotización de la unidad aumentó un 8.503,92%, frente a una suba salarial medida por el RIPTE de 6.373,00%.
El dilema de la vivienda frente a los alquileres
La comparación con el mercado de alquileres en la Ciudad de Buenos Aires revela un comportamiento similar en la evolución de los costos. Durante el segundo trimestre de 2026, el alquiler de un departamento de dos ambientes promedió los 764.485 pesos mensuales, marcando un aumento interanual del 31%. Este incremento se alineó con la inflación porteña, que registró una variación interanual del 32,7% en el mismo período analizado de este año.
La similitud en la progresión indica que los inquilinos afrontan la misma problemática que los deudores hipotecarios bajo la indexación. Ambos segmentos destinan recursos de salarios que corren por debajo de los precios de mercado. Sin embargo, la diferencia sustancial reside en la flexibilidad operativa, ya que los inquilinos conservan la posibilidad de mudarse a unidades habitacionales más chicas para recortar gastos, una alternativa inviable para quienes poseen una hipoteca.
El incremento paulatino en los niveles de morosidad
A pesar del impacto financiero, la morosidad en el segmento hipotecario se mantiene históricamente baja en comparación con otros instrumentos de financiamiento. En febrero de 2026, el nivel de incumplimiento se situó en 1,4%, frente al 10,6% observado en las tarjetas de crédito y el 13,7% en los préstamos de carácter personal. No obstante, la tendencia muestra un aumento sostenido desde el piso histórico del 0,3% y la marca del 0,9% registrada en febrero de 2025.
Los analistas del sector asocian el fenómeno a que el deudor prioriza el pago de la vivienda propia por sobre cualquier otro compromiso comercial. El retraso en las expensas, las cuotas personales y las obligaciones con los plásticos de crédito ocurre siempre de manera previa a la suspensión del pago hipotecario mensual, lo que explica el retraso en el reflejo estadístico de la crisis habitacional.




