La agenda no se cancela, pero cambia el método
Según confirmaron fuentes oficiales, la agenda reformista continúa alineada con la visión económica de Javier Milei, pero sus iniciativas más ambiciosas quedaron congeladas hasta evaluar su viabilidad política. La estrategia parlamentaria se reorientará hacia medidas con mayor consenso, como la reforma del Mercado de Capitales, la Carta Orgánica del Banco Central y el "Súper RIGI". Estas prioridades buscan evitar nuevas derrotas legislativas.
El cambio de ritmo se produce después de un tenso encuentro de tres horas de la Mesa Política en Casa Rosada, que concluyó sin la habitual foto de unidad. En esa reunión se definió que ningún decreto o proyecto de ley elaborado por el Ministerio de Desregulación podrá avanzar sin el visto bueno de la estructura política del Ejecutivo.
El filtro Santilli y el rol de Karina Milei
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, estableció un protocolo rígido de control. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, asumió la función de "filtro obligatorio" para todas las iniciativas de Sturzenegger. Ningún proyecto podrá llegar al despacho del Presidente ni al Congreso sin la firma previa y la evaluación de factibilidad política de Santilli y del tándem legislativo que lideran Martín y Lule Menem.
Esta decisión busca evitar los reveses sufridos en las últimas semanas. Uno de los antecedentes fue el retiro de los capítulos de modificación del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado, ante la resistencia de bloques aliados. El otro fue el fallido decreto 690/2026 sobre practicaje y pilotaje, cuya suspensión de emergencia provocó la parálisis del comercio exterior con más de 185 buques varados.
La Casa Rosada procura de esta manera subordinar la velocidad técnica de Sturzenegger a la viabilidad política que administrará Santilli camino al escenario electoral. La desregulación no se cancela, pero su implementación ahora dependerá de un filtro político previo que priorice el consenso y la gobernabilidad.




