Axi (Buenos Aires, 22 de octubre de 2026).- Comprar una vivienda con un crédito hipotecario exige ahorros propios que van mucho más allá de la cuota mensual, según publicó Ámbito. Una familia puede reunir ingresos suficientes para pagar el préstamo y, aun así, necesitar años de ahorro para cubrir el anticipo y los gastos de cierre.
Los bancos financian entre el 70% y el 80% del valor
Las entidades no prestan el total de la propiedad porque la vivienda funciona como garantía de la deuda y buscan limitar el riesgo ante incumplimientos. Banco Nación permite financiar hasta el 75% del menor valor entre el precio de compra y la tasación, mientras que Banco Provincia ofrece una cobertura de hasta el 80% en determinadas líneas. Para una casa de u$s100.000, el ahorro inicial necesario sería de u$s25.000 o u$s20.000, respectivamente.
La tasación también modifica las cuentas. Si una vivienda se vende por u$s100.000 pero el banco determina que vale u$s90.000, el porcentaje financiado se calcula sobre esta última cifra. Con una cobertura del 75%, el crédito llegaría a u$s67.500 y habría que aportar los u$s32.500 restantes. Además, las entidades fijan montos máximos y analizan la situación económica de cada solicitante.
Impuestos, honorarios e inmobiliaria: hasta un 15% extra
Al anticipo se le suman los gastos de inmobiliaria, escribanía e impuestos, que pueden representar entre un 10% y un 13% adicional del valor del inmueble, e incluso acercarse al 15% en determinadas compraventas. La comisión inmobiliaria puede alcanzar el 4% del precio de venta más IVA, equivalente al 4,84%, según la jurisdicción y las condiciones acordadas. También hay que contemplar honorarios del escribano, estudio de títulos, tasas de inscripción y aportes notariales.
Los gastos notariales e impositivos pueden representar entre un 5% y un 8% del monto escriturado, a lo que se suma el Impuesto de Sellos cuando corresponde. Para una propiedad de u$s100.000 financiada al 75%, el comprador necesitaría entre u$s35.000 y u$s38.000 de ahorros; si los gastos adicionales alcanzaran el 15%, la suma subiría a u$s40.000. Algunos bancos bonifican la tasación o se hacen cargo de gastos de constitución de la hipoteca.
La relación cuota-ingreso: el otro filtro del banco
Tener el dinero para el anticipo y la escritura no garantiza la aprobación. Los bancos evalúan la capacidad de pago mediante la relación cuota-ingreso: en buena parte de las líneas disponibles, la cuota inicial no puede superar el 25% de los ingresos netos comprobables. Si el crédito tiene un pago mensual de $650.000, el grupo familiar debería acreditar al menos $2.600.000 por mes para cumplir esa condición.
El porcentaje no es igual en todas las entidades: algunas fijan un límite del 20% para determinados clientes y otras aplican condiciones según la línea elegida. También hay bancos que permiten sumar ingresos de un cónyuge, conviviente o codeudor para ampliar el monto financiado. El endeudamiento previo, como préstamos personales u otros créditos, puede reducir el dinero que la entidad está dispuesta a prestar.
El peso de la UVA en el crédito hipotecario
En los créditos ajustados por UVA, tanto las cuotas como el capital adeudado se actualizan mensualmente de acuerdo con la inflación. Ese mecanismo incide en la planificación financiera de las familias que buscan acceder a la vivienda propia y en el cálculo del ingreso necesario para sostener la cuota a lo largo del tiempo.




