Axi (Buenos Aires, 5 de octubre de 2026).- El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, proyectó que la provincia resignará US$ 8,1 millones en recursos fiscales por el RIGI hasta 2030, a cambio de generar más de US$ 2.400 millones en ingresos adicionales, según publicó Vaca Muerta News.
La proyección oficial del gobernador
Durante la presentación de su informe de gestión, realizada en septiembre de este año, Figueroa explicó que la incorporación del sector hidrocarburífero neuquino al RIGI modificó las perspectivas económicas de la provincia hacia 2030. El régimen contempla una reducción de 10 puntos en el impuesto a las Ganancias, lo que impacta en los recursos que Neuquén recibe vía coparticipación. El costo fiscal estimado es de aproximadamente US$ 8,1 millones acumulados hasta 2030.
El efecto sobre las inversiones en petróleo y gas
Según la proyección presentada, el RIGI comenzaría a generar un impacto creciente sobre los ingresos provinciales a partir de 2027, con profundización en 2028 y los años siguientes, hasta alcanzar hacia 2030 un incremento acumulado superior a US$ 2.400 millones. El gobernador sostuvo que el menor costo impositivo permite que la producción neuquina de gas compita internacionalmente, particularmente con Estados Unidos, en el mercado de Gas Natural Licuado (GNL).
Qué significa para la infraestructura y la deuda provincial
Figueroa vinculó esta proyección con su objetivo de reducir el peso de la deuda provincial y financiar la infraestructura necesaria para acompañar el crecimiento demográfico y productivo. Según explicó, Neuquén enfrenta una fuerte demanda de obras vinculadas al crecimiento de Vaca Muerta, la llegada de nuevos habitantes y la expansión económica. Proyectó que hacia 2030 la economía neuquina podría duplicar su tamaño, con inversiones en rutas, energía, agua, saneamiento, viviendas, escuelas y salud.
Las dos alternativas para el margen financiero
El gobernador planteó dos posibilidades para utilizar el margen financiero hacia 2030. Una consiste en cancelar la totalidad de la deuda provincial aprovechando el superávit previsto. La otra es mantener una parte de la deuda, considerando las condiciones de financiamiento, y usar los recursos para obtener mayor rentabilidad mediante inversiones y la eventual creación de un fondo soberano. «En 2030, sin RIGI, la situación era una; con RIGI nos cambió todo», afirmó.




