Los sectores que impulsaron la mejora
El repunte se explicó principalmente por tres bloques estratégicos. La refinación del petróleo operó al 86,7% de su capacidad, frente al 83,2% de junio de 2025, empujada por el procesamiento de crudo de Vaca Muerta. Las industrias metálicas básicas escalaron al 68,7% (desde 64,3%) gracias a un salto del 8,2% interanual en la producción de acero crudo, según la Cámara Argentina del Acero.
También se destacó la industria de productos alimenticios y bebidas, que subió al 64,4% desde el 62,7% previo, traccionada por la molienda de oleaginosas. Además, sustancias y productos químicos alcanzó el 67% y papel y cartón el 66,2%, ambos por encima del promedio general.
La comparación con los últimos cinco años
Al analizar el primer semestre contra el mismo período de los últimos cinco años, la industria muestra una meseta con signos de estabilización. Tras el repunte pospandemia de 2021 (64,9% en junio) y los picos de 2022 (69,1%) y 2023 (68,6%), el nivel actual se ubica muy por encima del desplome de 2024 (54,5%) y levemente por arriba del 58,9% de 2025.
En lo que va de 2026, el indicador muestra vaivenes: 59,8% en marzo, 59,9% en abril, 58,3% en mayo y 59,1% en junio. La actividad fabril aún no recupera los máximos históricos recientes, pero consolida una tendencia de recuperación moderada.
Los rubros que siguen como contrapeso
La metalmecánica excepto automotores cayó al 41,5% de uso de planta (desde 45,9%), golpeada por bajas interanuales en maquinaria agropecuaria (-27,9%) y aparatos de uso doméstico (-22,9%). La industria automotriz también retrocedió al 45,5% (desde 52,0%) por un menor volumen fabricado por las terminales.
En conjunto, la dinámica evidencia que la demanda energética y agroindustrial sostiene la actividad, mientras el consumo masivo y los bienes durables siguen débiles. El dato de junio confirma a Vaca Muerta como motor del crecimiento industrial.




